Marketing Personal y el proceso previo de Marca Personal

Marketing Personal y el proceso previo de Marca Personal

El concepto de Marketing Personal nos remite a los principios básicos de la comercialización, pero aplicados a las personas. Así como para posicionar una marca en el mercado, en la mente de los clientes, es necesaria la ejecución de una serie de tácticas de marketing y comunicación, donde se transmiten los significados y valores con los cuales la empresa quiere ser reconocida, asociada y recordada, también este proceso puede aplicarse a los individuos. En este caso, la marca será tu propio nombre.

Si deseamos mejorar nuestro marketing personal, primero debemos trabajar sobre diversos aspectos, tanto internos como externos. Es decir, debemos conocer cuáles son nuestras debilidades y nuestras fortalezas, dónde tenemos oportunidades reales y cuáles son las amenazas que obstaculizan el logro de nuestros objetivos. Este proceso conlleva en primera instancia una labor de introspección, de sincerarse con nosotros mismos, aceptando quiénes somos,  las cualidades buenas que ya poseemos y las que podemos mejorar, y  entender también el contexto en el que nos desenvolvemos, para partir de una base sólida, sobre la cual se construirá el plan que seguiremos.

El proceso consiste en realizar un mapeo inicial que abarcará nuestra persona en una forma integral: nuestra personalidad, nuestra apariencia física, la imagen que proyectamos, nuestros modales, nuestra comunicación verbal y no verbal, nuestros objetivos personales y/o profesionales. Aquellos aspectos que representen nuestras fortalezas y que nos hagan diferenciarnos positivamente de los demás, deberán ser resaltados, mientras que se mejorarán los puntos débiles,  a fin de identificar y desarrollar ese mapa conceptual que representa nuestra persona, en forma fuerte y unificada.  

¿Por qué es importante este paso antes de comenzar a diseñar o implementar una estrategia de marketing personal? Porque al conocer las cualidades positivas, incluso las únicas,  y las deficiencias con las que partimos, podemos trabajar sobre ellas, a fin de destacar las habilidades o aptitudes que nos hacen único o mejor que nuestros colegas o competidores, y actuar para disminuir o eliminar la presencia de aspectos que afectan en forma negativa nuestras actividades  e interacciones personales, sociales, profesionales, incluso digitales. Todos estos puntos convergen para conducirte hacia la construcción de tu marca personal.

En nuestra asesoría nos hemos encontrado, por ejemplo, con un cliente que, a pesar de recibir una gran cantidad de consultas sobre sus servicios, luego de reunirse en forma presencial con sus prospectos, no lograba cerrar ningún trato; por lo que, luego de consultarnos por un asesoramiento de imagen y marketing personal, comprendió que, si bien su papelería comercial y su vestimenta eran apropiadas para las reuniones que llevaba a cabo, su forma de comunicarse y dirigirse a los demás resultaban agresivas, algo que él nunca había  notado como un rasgo negativo de su personalidad; se sentía cómodo siendo sarcástico y creía que los demás lo percibían como alguien ocurrente… Al realizar el proceso de identificación de fortalezas y debilidades, debió entender que aquella característica lo perjudicaba para alcanzar sus objetivos de venta, para posicionarse como un profesional serio y confiable y, por ello, debía prestar más atención al tipo de comentarios que realizaba y los tonos que utilizaba. Él creía que proyectaba una imagen de un profesional inteligente y simpático, sin embargo, al analizar la imagen que realmente transmitía era la de alguien ofensivo. Luego del diagnóstico, aceptó consejos profesionales para poder modificar esa actitud que lo perjudicaba y no contribuía a posicionarlo como un profesional confiable, con empatía y abierto a escuchar a sus clientes; y, de hecho, se trataba de un profesional con mucha trayectoria, que aceptaba el feedback de sus clientes en su forma de trabajar, pero que, con la primera impresión que generaba, comunicándose de forma errónea, no llegaba a tener una oportunidad con clientes potenciales. Ese fue el primer paso hacia la mejora de su imagen y marca personal.

El proceso del marketing personalizado tiene como resultado la visibilidad y la distinción de nuestra persona, en tanto marca, es decir, nuestra marca personal, en el ámbito donde nos interese sobresalir (social, artístico, laboral, profesional, etc), dándonos a conocer y ocupando un lugar en la mente de nuestro público objetivo, asociado a determinadas habilidades, conocimientos, actitudes, a través de diversas tácticas, como las redes sociales, el networking digital y cara a cara, la aparición en medios de comunicación o programas especializados, la creación de artículos o papers sobre temas específicos donde demostremos conocimiento indiscutible, el dictado de cursos o seminarios, etc.

En conclusión, para destacar y consolidar nuestra marca personal, previamente necesitamos atravesar un proceso de descubrimiento, aceptación, deseo y voluntad de cambio allí donde sea necesario mejorar, para luego dar a conocer, a través del marketing personal, las habilidades y aptitudes por las que queremos ser recordados y reconocidos. El marketing personal no es sólo hacer publicidad de nuestro nombre; permite que nos posicionemos de determinada forma en un ámbito específico.