Imagen personal, ¿una cuestión de actitud?

¿Cuántas mujeres están satisfechas con su imagen personal? ¿Cuántas se sienten lindas?

Durante 2015 la empresa Dove hizo un experimento donde colocó dos carteles en centros comerciales con dos puertas o accesos, en varias ciudades del mundo, como Shanghai, Londres, San Francisco y Sao Paulo. Cada mujer debía decidir por cuál puerta entrar, la del cartel que decía “normal” o la del cartel que decía “hermosa”.

El 96% de las mujeres no eligió la segunda puerta; la mayoría no se sentía linda!

Con situaciones como éstas, vemos que la mayoría de las mujeres se comparan con las modelos o actrices que lucen perfectas en las tapas de las revistas o en las publicidades, olvidando algo tan básico como que esas fotos están sometidas a sesiones de photoshop.

photoshop

Ser linda no tiene nada que ver con ser perfecta. La perfección física existe solamente en las manos de los diseñadores habilidosos, y no nos referimos a aquellos que en su afán de borrar rollitos o afinar cinturas, hasta borran los ombligos de las modelos!

Sentirse segura y con confianza nos hace hermosas. Cada mujer tiene su propia belleza, cada una tiene aspectos que puede resaltar y proyectar una imagen personal positiva, de acuerdo a sus características propias. Por eso es importante que entendamos que para tener una buena presencia, una buena imagen, no hay que ser extremadamente delgada ni joven; hay que conocer cuál es nuestro aspecto corporal, entender cómo podemos mejorarlo, cómo podemos destacar nuestros puntos fuertes, para poder luego resaltar lo  mejor de cada una y transmitir esa seguridad y confianza en nuestra vida.

Al tener una buena imagen personal, y ser consciente de ello, nuestra autoestima aumenta y proyectamos una actitud de satisfacción con nosotras mismas.

Cada edad tiene su encanto, y cada persona tiene sus características que la hacen única e irrepetible.