Estrategia de marketing: ¿es realmente necesaria?

Estrategia de marketing: ¿es realmente necesaria?

Muchas empresas carecen de una estrategia de marketing al momento de decidir qué acciones implementarán para incrementar sus ventas.  Esto suele traducirse en acciones dispersas, poca coordinación entre ellas, con objetivos diversos o confusos (cuando existen) y resultados difícilmente medibles, sin poder identificar incluso qué acción fue la más eficaz, aquella que en el futuro sería interesante replicar, en condiciones similares.

Una estrategia de marketing es la guía que orienta las diversas campañas y acciones con un sentido claro y concreto; es el lineamiento que cada miembro de la organización involucrado en el proceso comercial, sea directa o indirectamente, debe conocer, interactuando en coordinación con el resto de las áreas.  Y esto es así, porque,  para que una empresa venda, existen diversas áreas y fases intervinientes: hay que llegar al mercado meta con los productos o servicios correctos, definir un posicionamiento deseado para la marca, atraer clientes nuevos que respondan al target definido, lograr ventas, fidelizar clientes activos,  etc.

Se trata de definir prioridades, establecer objetivos  y los medios mediante los cuales se los alcanzará. 

Para ejemplificar brevemente este concepto,  supongamos que en la empresa se define que el lanzamiento del nuevo modelo de impresora es lo prioritario para el primer trimestre del año. Esto, por sí sólo, no es una definición de estrategia de marketing.  Como vimos previamente, para establecer una estrategia de marketing hay que pensar en diversas variables y trabajar sobre el mix de marketing (producto, precio, comunicación, distribución).  Este proceso nos ayudará a entender hacia dónde queremos ir y con qué tácticas. Nos ayudará a pensar, por ejemplo, a qué tipo de clientes queremos llegar, cuáles serán las políticas de descuentos, si habrá o no productos en demo, cuáles serán las ventajas a comunicar en las publicidades del lanzamiento, el material POP a distribuir en centros de ventas, etc.

En resumen,  contar con una estrategia de marketing es fundamental para saber hacia dónde se dirige la empresa y cómo va a llegar a los objetivos comerciales planteados.

Si necesitas ayuda para establecer una estrategia de marketing, no dudes en contactarnos.

Fotos y selfies…¿cómo influyen en nuestra imagen personal?

¿Quién no soñó alguna vez con ser la heroína invencible que nos muestran en las películas de acción?

¿Quién no soñó alguna vez con tener un cuerpo espectacular, bien formado y esbelto?

¿O simplemente poder usar las prendas ajustadísimas y botas altas para parecernos a la “chica ideal”?

Todo esto alguna vez nos pasó, ¡seguramente!

Y no está mal querer parecerse a la chica invencible. Ni fantasear con tener a todos los chicos lindos a nuestros pies…

Pero ¿qué pasa cuando sin querer estamos proyectando una imagen de “chica felina” tipo Gatúbela y después nos molestamos cuando nos llegan mensajes indeseados por Facebook o Twitter, o a través de cualquier red social en la que interactuamos con otras personas y nuestras fotos están expuestas? Y no hablo solo de un álbum privado sino simplemente de la foto de perfil…ésa que en pocos segundos habla de nosotras y transmite parte de nuestra identidad, de nuestra forma de ser y de nuestra forma de comunicarnos con los demás.

Más importante aún es cuando esas fotos “felinas” las usamos como perfil en redes sociales laborales y cito como ejemplo a Linkedin, que es la más conocida.

Así como nuestra vestimenta, nuestros gestos, nuestra forma de hablar, de mirar, etc. hablan de nosotros, la foto lo hace en sólo un instante, es verla e imaginarse cómo es esa persona. Como no tenemos la oportunidad de hablar con ella y ver qué piensa, cómo se desenvuelve, nos quedamos con la primera impresión virtual.

Y si esa primera impresión no nos identifica, no dice quiénes somos realmente, entonces estamos proyectando una imagen que no queremos, no es la imagen personal deseada.

Tengamos cuidado al elegir en qué redes sociales nos mostramos y de qué manera. Y recordemos que la primera impresión, si es negativa, es muy difícil de revertir. Mucho más cuidadosos debemos ser si estamos buscando empleo, ya que la empresa a la que aspiramos ingresar puede ver nuestros perfiles, leer lo que publicamos y dejarnos fuera del proceso de selección, sin siquiera darnos la oportunidad de una primera entrevista.

Te aconsejo entonces que hagas un análisis de las fotos que publicás antes de que te perjudiquen…

Usemos las redes sociales a conciencia y evitemos proyectar una imagen personal que no queremos: cuidemos también nuestra reputación online.

 

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¿Por qué conocer a la competencia?

¿Por qué conocer a la competencia?

Recuerdo una reunión que tuvimos una vez con un gerente de marketing nuevo en una empresa distribuidora. Cuando le preguntamos quiénes eran para él sus principales competidores, su respuesta fue: no me interesa lo que hace la competencia. Al escuchar sus palabras pensamos: gran error! Al  mes siguiente, cuando volvimos a esa empresa, ya habían reemplazado a ese gerente por uno con una visión integral que incluía a su entorno. Algo que no sorprendía en absoluto…

Hace años que los hoteles tienen competencia de Airbnb -una organización de alquiler de viviendas sin ninguna propiedad-, los taxis tienen competencia de Uber -una empresa de transporte urbano sin flota propia de vehículos-, Spotify compite con las cadenas de venta de CDs o DVDs musicales….y éstos son sólo unos ejemplos que nos permiten entender lo dinámico que resulta el concepto de “Competencia”. En este contexto, las empresas que entiendan la dinámica del mercado en el que operan, y se adapten rápidamente a estos cambios, serán las más beneficiadas; por eso, es imperativo mantener activa la capacidad de entender las amenazas que surgen y encontrar nuevas oportunidades, ofreciendo servicios o productos innovadores, que respondan a las nuevas conductas o tendencias demandadas por los clientes, porque, si nosotros no lo hacemos, alguien más lo hará.

Conocer el mercado en el que operamos implica, entonces, que conozcamos quiénes son nuestros competidores, ya sea directos o potenciales, aquellos que atienden al mismo segmento (tipo) de cliente, los que distribuyen en la misma zona geográfica, los que comercializan los mismos productos o servicios, sean similares o que satisfagan la misma necesidad,  los que cuentan aproximadamente con los mismos recursos de publicidad o marketing, etc.

Entender el corazón de nuestro negocio,  hará que entendamos qué necesidad estamos satisfaciendo en los clientes que se acercan a nuestra marca. Y en esta comprensión podemos vislumbrar mejor quiénes deberán ser tenidos en cuenta en nuestra estrategia comercial y de marketing.

No se trata de imitar a la competencia, sino de conocerla, para analizar en qué nos diferenciamos, en qué somos mejores y qué nos falta para alcanzarla, superarla o, al menos, reducir los efectos de sus acciones sobre nuestras ventas, mediante tácticas proactivas e, incluso, recurrir al marketing de guerrilla.

 

¿Cuál es tu negocio?

¿Cuál es tu negocio?

La respuesta a “cuál es tu negocio” pasa por poder describir qué beneficios obtienen los clientes al consumir o comprar tus productos o servicios; es detallar lo que se llama la “Misión.

Conociendo este punto inicial, todas las acciones que encares deberán estar alineadas,  haciendo sinergia  unas con otras, de forma coherente y eficaz.

Supongamos que tenemos una heladería artesanal, barrial, de venta al público, donde tenemos sillas y mesitas. Nuestro negocio no será “vender helados”. Será, por ejemplo, “producir y comercializar helados artesanales con materias primas de primera calidad, a fin de ofrecer un producto nutritivo y refrescante, en un ambiente confortable y familiar, a un precio justo”.

Nuestro local, en este caso, no deberá tener música electrónica a todo volumen, o posters de estrellas de rock, o luces demasiado tenues, o precios exorbitantes, etc. Deberá tener música tenue y agradable, iluminación diáfana, sillas cómodas, incluso algunas para niños, etc.  Asimismo, no tendría sentido que dedicáramos un sector del establecimiento a la venta de juguetes o el alquiler de DVDs; el sólo hecho de tener en claro hacia dónde queremos dirigirnos, también nos ayuda a evitar perder tiempo y recursos en alternativas que nos apartan del centro de nuestro negocio.

Vemos cómo al tener en mente cuál es la misión de una empresa, tenga el tamaño que tenga, toda la estrategia será correctamente aplicada a un marketing inteligente.